Se acerca el verano y con ello los campus de fútbol. Numerosos clubes y academias ofertan programas futbolísticos de primer nivel. Visita de profesionales, clubes de primera división, técnicas vanguardistas. Pero, ¿cómo diferenciarte de esta vorágine? ¿Es fácil hacerte hueco
en un mercado tan competitivo? ¿Es realmente la repetición lo que hace que salga el remate / parada perfecta / regate? Creo que no. ¿Pero, entonces?.

INTELIGENCIA EMOCIONAL – AUTOESTIMA – DESARROLLO PERSONAL.
Aquí está la diferencia. Un chico o una chica que maneja sus emociones, que controla su forma de relacionarse, ¿es sinónimo de éxito? No, pero está muy cerca de hacer estas acciones de manera inteligente. Numerosos expertos se encargan de ello, como Juan Bernat o Pedro García, del área de psicología del Levante UD, hacen énfasis en el manejo de las emociones y control de la presión. Esto está relacionado directamente con una estabilidad emocional en el campo de fútbol que te permite competir, al menos, de manera segura, no certera.

A esta capacidad de controlar tus jugadas, afectan numerosos factores, y es aquí donde aparece la figura del educador/ padre/ madre. Factores externos como amigos/as, pareja, familia, colegio, casa, resultados, entrenador, exámenes, todos juegan un papel decisivo para que el centro vaya a la cabeza del delantero o a la grada. ¿Esto es real? Sí. Por ello trabajar con objetivos a nivel individual y comprender la importancia de la educación sistémica y no entendiendo al individuo sin el entorno hacen que marques la diferencia y que tengas una influencia real como entrenador y educador.